La selva como salón de clases: beneficios medibles de aprender en la naturaleza
- Aug 24
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En Waldorf Baaxal, la naturaleza no es solamente el paisaje que nos rodea. Es parte de la experiencia cotidiana de niñas y niños. ¿Qué sabemos hoy sobre los beneficios de aprender y desarrollarse en contacto con entornos naturales?
En Puerto Morelos, la selva forma parte de nuestra realidad.
Está en los árboles que dan sombra, en los sonidos que cambian durante el día, en los insectos que aparecen después de la lluvia, en las plantas que crecen alrededor y en las preguntas que surgen espontáneamente al observarlas.
Para Waldorf Baaxal, esta cercanía con la naturaleza tiene un valor profundo dentro de la experiencia educativa.
Pero existe también una pregunta interesante:
¿Qué dice la investigación sobre aprender en contacto con la naturaleza?
La respuesta merece cierta precisión.
La evidencia disponible no permite afirmar que estar en la naturaleza produzca automáticamente mejores resultados en todos los aspectos del desarrollo. Sin embargo, diferentes investigaciones y revisiones sistemáticas han encontrado asociaciones y resultados favorables en áreas como participación en el aprendizaje, bienestar, habilidades sociales, autoconcepto y, en determinados contextos, aprendizaje académico.
La naturaleza puede favorecer la disposición para aprender
Aprender no depende solamente de recibir información.
También requiere atención, curiosidad, motivación, participación y disposición para involucrarse en una experiencia.
Una amplia revisión sistemática sobre aprendizaje en entornos naturales analizó 147 investigaciones originales realizadas con niñas, niños y jóvenes. Entre los resultados reportados encontró mayor participación y apropiación del aprendizaje, desarrollo de habilidades sociales y colaborativas y mejoras en algunos aspectos del autoconcepto. También encontró evidencia de beneficios académicos, aunque estos resultados fueron menos consistentes.
Esto último es importante.
No sería correcto decir:
“Estudiar afuera mejora las calificaciones.”
La investigación es mucho más matizada.
En algunos estudios sobre clases curriculares realizadas al aire libre se encontraron mejoras significativas en motivación y participación. En cuanto al desempeño académico, algunos trabajos encontraron mejoras, mientras que otros observaron resultados similares a los obtenidos dentro del aula.
Por eso quizá la pregunta más interesante no sea únicamente cuánto aprende un niño, sino:
¿En qué condiciones está aprendiendo?
Un espacio que invita a observar
Un entorno natural cambia constantemente.
Una hoja nueva.
Un hormiguero.
La textura de una corteza.
Una mariposa.
La humedad.
La sombra.
El sonido de un pájaro.
Una semilla que comienza a germinar.
Para un niño, cada uno puede convertirse en una pregunta.
La naturaleza ofrece experiencias concretas antes de las explicaciones abstractas: permite observar, comparar, tocar, escuchar, moverse y descubrir relaciones directamente.
Esto conecta especialmente con la pedagogía Waldorf, donde durante la infancia se concede gran importancia a que el conocimiento pueda surgir de la experiencia y avanzar progresivamente hacia la conceptualización.
1. Movimiento y desarrollo físico
Estar al aire libre generalmente abre oportunidades diferentes de movimiento.
Caminar por terrenos irregulares, agacharse, cargar, mantener el equilibrio, trepar, recorrer distancias o manipular materiales naturales exige que el cuerpo responda continuamente al entorno.
La investigación sobre experiencias inmersivas en naturaleza ha estudiado posibles efectos físicos, psicológicos y sociales en niñas, niños y adolescentes. Los resultados son prometedores, aunque los investigadores señalan que la evidencia varía considerablemente en calidad dependiendo del resultado estudiado.
Desde la mirada Waldorf, el movimiento no se entiende como algo separado del aprendizaje.
El cuerpo también participa en la manera en que el niño conoce el mundo.
2. Atención, motivación y participación
Una de las áreas particularmente interesantes de la investigación sobre aprendizaje en naturaleza es el engagement, es decir, el grado de involucramiento del estudiante en aquello que está haciendo.
La revisión de 147 estudios encontró evidencia favorable respecto a motivación y participación en el aprendizaje en diferentes experiencias educativas realizadas en ambientes naturales.
Esto no significa que simplemente sacar una actividad al exterior vaya a convertirla automáticamente en una mejor experiencia educativa.
Importa qué se hace, cómo se acompaña y qué relación tiene la actividad con el entorno.
La naturaleza no sustituye a la pedagogía. Puede convertirse en parte de ella.
3. Bienestar
Otro campo ampliamente estudiado es la relación entre naturaleza y bienestar.
La Organización Mundial de la Salud ha revisado investigaciones sobre espacios verdes y azules y señala una relación general positiva entre estos ambientes y la salud mental, aunque también advierte que los resultados dependen del tipo de espacio, la población y las características de la exposición.
En niños y adolescentes, las revisiones sobre experiencias inmersivas en naturaleza también han encontrado evidencia favorable —con distintos grados de solidez— en aspectos como autoestima, autoeficacia y resiliencia.
Por eso conviene evitar afirmaciones absolutas.
No decimos que:
“La naturaleza elimina el estrés.”
Podemos decir que:
el contacto con ambientes naturales puede contribuir a crear condiciones favorables para el bienestar.
La diferencia parece pequeña, pero es importante cuando queremos comunicar con rigor.
4. Relaciones y habilidades sociales
La naturaleza también modifica el espacio en el que los niños se relacionan.
No todo está definido por una mesa, una silla o una actividad individual.
Aparecen situaciones que requieren colaborar, esperar, resolver problemas, ayudarse, compartir descubrimientos y organizarse con otros.
Las investigaciones sobre aprendizaje al aire libre han reportado resultados favorables en comunicación, trabajo en equipo y otras habilidades sociales e interpersonales.
Para Baaxal, esto tiene especial relevancia porque la vida comunitaria forma parte de la experiencia educativa.
Aprender a convivir también es aprender.
5. Una relación diferente con el entorno
Hay otro aprendizaje que difícilmente puede construirse únicamente mediante explicaciones:
sentirse parte del lugar donde vivimos.
Conocer una planta porque la hemos visto cambiar durante meses es diferente a reconocerla solamente en una fotografía.
Comprender la lluvia después de haber observado lo que ocurre en la selva cuando llega es diferente a memorizar el ciclo del agua.
La investigación sobre educación en naturaleza también ha estudiado conocimientos, actitudes y comportamientos relacionados con el ambiente. Los resultados no son uniformes en todos los programas, pero constituyen una de las áreas recurrentes dentro de la literatura sobre aprendizaje al aire libre.
La relación con la naturaleza no necesita comenzar con grandes conceptos ambientales.
Puede comenzar simplemente con:
conocer.
Después:
observar.
Después:
comprender.
Y eventualmente:
cuidar.
La naturaleza no reemplaza el salón de clases
Hablar de los beneficios de aprender en la naturaleza tampoco significa plantear una oposición:
adentro vs. afuera.
Ambos espacios pueden cumplir funciones diferentes.
Hay momentos para escuchar una historia.
Momentos para pintar.
Momentos para escribir.
Momentos para trabajar con las manos.
Momentos para concentrarse.
Y momentos para salir y encontrarse directamente con aquello que estamos intentando comprender.
La investigación disponible sugiere precisamente que integrar experiencias educativas en ambientes naturales puede complementar el aprendizaje, particularmente en dimensiones relacionadas con participación, bienestar y desarrollo social.
Cuando la selva forma parte de lo cotidiano
Para Waldorf Baaxal existe además una particularidad.
No necesitamos recrear artificialmente un entorno natural.
Vivimos en él.
Puerto Morelos se encuentra rodeado por un ecosistema extraordinario y nuestra relación con este territorio forma parte de la identidad de la comunidad.
La selva puede ser lugar de juego.
Lugar de observación.
Lugar de movimiento.
Lugar de preguntas.
Y, cuando existe una intención pedagógica detrás de la experiencia, también puede convertirse en un lugar para aprender.
No porque cada momento en la naturaleza tenga que convertirse en una lección.
Precisamente porque algunos de sus aprendizajes comienzan simplemente con la posibilidad de estar, observar y experimentar.
En Waldorf Baaxal
El contacto con la naturaleza forma parte de la vida cotidiana de nuestra comunidad y dialoga naturalmente con una pedagogía que reconoce la importancia del movimiento, la experiencia directa, el ritmo y la relación del niño con su entorno.
La investigación contemporánea nos permite observar que algunas de estas prácticas también encuentran puntos de encuentro con lo que hoy sabemos sobre aprendizaje, bienestar y desarrollo infantil.
No necesitamos presentar una como prueba de la otra.
Podemos reconocer algo más interesante:
diferentes miradas pueden encontrarse alrededor de una misma pregunta:
¿Qué condiciones necesita un niño para crecer y aprender plenamente?
En Baaxal, la naturaleza forma parte de esa respuesta.
Conoce cómo se vive Baaxal
La pedagogía Waldorf se comprende mejor cuando puede experimentarse.
Conoce nuestra comunidad, nuestro entorno y el proceso de integración a Waldorf Baaxal.
Fuentes y lecturas recomendadas
Mann, J. et al. (2022). Getting Out of the Classroom and Into Nature: A Systematic Review of Nature-Specific Outdoor Learning on School Children's Learning and Development. Frontiers in Public Health. Revisión sistemática de 147 estudios sobre aprendizaje en ambientes naturales. Consultar estudio en PubMed
Mygind, L. et al. (2019). Mental, physical and social health benefits of immersive nature-experience for children and adolescents: A systematic review and quality assessment of the evidence. Health & Place. Consultar estudio en PubMed
Becker, C. et al. (2017). Effects of Regular Classes in Outdoor Education Settings: A Systematic Review on Students' Learning, Social and Health Dimensions. International Journal of Environmental Research and Public Health. Consultar estudio en PubMed





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