Música Baaxal

La música en Baaxal
 

En Jardín de Infancia, el niño aprende cantos con tonos suaves, fluidos y en escala pentatónica. Con esta escala, es muy fácil improvisar, pero lo más significativo es que tiene efectos relajantes en los niños. Nuestros pequeñitos se van adentrando en el mundo de la música de una manera sutil y amena, disfrutando tanto el canto de sus maestras como su propio canto.

En los grados los niños empiezan a tocar la flauta pentatónica, con la cual interpretan sencillas melodías que tienen, justamente por su sencillez, la virtud de estar a la altura de las capacidades de los niños pequeños, de modo que pueden aprenderlas sin tanto  esfuerzo. Se trata de darles la posibilidad de vivir, a través de esta música, el estado de conciencia correspondiente a su edad.

A partir del segundo semestre del tercer grado, los alumnos están listos para usar la escala diatónica, por lo que empiezan a tocar la flauta dulce y, poco a poco, van trabajando los cánones y otras voces. Gradualmente se les presentan instrumentos sinfónicos, en especial los de la familia de la cuerda frotada y durante los siguientes años de los grados altos, se va elevando el nivel musical para que, en sexto, los niños puedan ensamblar piezas musicales más complejas.

La música en el curriculum Waldorf les da a los niños la oportunidad de  experimentar su individualidad y su relación con la comunidad. Es así como llega la presencia viva y curativa de la música a la vida de los niños.

Llevar a los niños a la práctica musical es conducirlos hacia sí mismos, hacia su Ser, hacia la capacidad de autoformarse física, anímica y espiritualmente.

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